La Leishmaniasis o Leishmaniosis conlleva terapias que deben ser suministradas al perro durante toda su vida, las cuales llevan a una mejora transitoria de la salud del animal pero que no logran erradicar el parásito. Las recaídas son frecuentes y difíciles de tratar, ya que es una enfermedad que se puede tratar pero no curar, lo que lleva al sacrificio del animal. Los síntomas más agudos y graves se inician con fiebre elevada y discontinua, anorexia y abatimiento general. Suele ir acompañado de lesiones cutáneas, pérdida de peso con hiperestesia, paresia y parálisis de las patas traseras, seguido de la muerte en pocos días.
La leishmaniasis se debe a la infección por especies de Leishmania. Las manifestaciones consisten en síndromes cutáneos, mucosos y viscerales. La leishmaniasis cutánea causa lesiones cutáneas crónicas indoloras, que van desde nódulos hasta grandes úlceras capaces de persistir durante meses o años, aunque por último cicatrizan. La leishmaniasis mucosa afecta los tejidos nasofaríngeos y puede ocasionar una mutilación visible de la nariz y el paladar. La leishmaniasis visceral provoca fiebre irregular, hepatoesplenomegalia, pancitopenia e hipergammaglobulinemia y se asocia con una tasa de mortalidad elevada. El diagnóstico se basa en la demostración de los parásitos en frotis o cultivos, y cada vez más en ensayos basados en la PCR (polymerase chain reaction) en centros de referencia. Las pruebas serológicas pueden ser útiles en el diagnóstico de la leishmaniasis visceral, pero no de la cutánea. El tratamiento de la leishmaniasis visceral consiste en anfotericina B liposomal o miltefosina, dependiendo de la especies de Leishmania infecciosa y del área geográfica donde se adquirió. Las alternativas incluyen anfotericina B desoxicolato y compuestos antimoniales pentavalentes (estibogluconato de sodio o antimoniato de meglumina) si la enfermedad se adquirió en áreas donde es probable que las especies de Leishmania sean susceptibles. Se dispone de una variedad de tratamientos tópicos y sistémicos para la leishmaniasis cutánea, dependiendo de la especie causante y las manifestaciones clínicas.
La leishmaniasis está diseminada por todo el mundo. La infección en el ser humano se debe a 20 especies de Leishmania indistinguibles morfológicamente, pero que pueden diferenciarse en el análisis de laboratorio.
Etiología de la leishmaniasis
Los promastigotes de Leishmania se transmiten por jejenes (Phlebotomus y de Lutzomyia) a sus huéspedes vertebrados. Los vectores se infectan al picar a seres humanos o animales infectados. Los reservorios animales varían de acuerdo con la especie de Leishmania y con la localización geográfica, y pueden incluir perros, otros cánidos, roedores y otros animales. En el subcontinente indio, los seres humanos son reservorio de la L. donovani.
Rara vez, la infección se disemina por transfusiones de sangre, agujas compartidas, de madre a hijo o por vía sexual.
Fisiopatología de la leishmaniasis
Después de la inoculación por el tábano, los promastigotes extracelulares son fagocitados por macrófagos del huésped y, dentro de ellos, se transforman en amastigotes.
Ciclo vital de Leishmania
Ciclo vital de Leishmania
IMAGEN TOMADA DE LA CENTERS FOR DISEASE CONTROL AND PREVENTION IMAGE LIBRARY.
Los parásitos pueden permanecer en la piel o diseminarse a órganos internos o a la mucosa de la nasofaringe o diseminarse en la médula ósea, el bazo, el hígado y en ocasiones otros órganos, lo que produce 3 formas clínicas principales de leishmaniasis:
Cutáneo
Mucosa
Visceral
La leishmaniasis cutánea también se denomina úlcera tropical u oriental, úlcera de Delhi o mal de Aleppo, úlcera de uta o de los chicleros o frambesia o pián de los bosques. Las principales especies causales son
L. major y L. tropica en el sur de Europa, Asia y África
L. mexicana y especies relacionadas en México, América Central y del Sur
L. braziliensis y especies relacionadas en América Central y del Sur
Se identificaron casos en personal militar estadounidense destinado a Irak y Afganistán y en viajeros a áreas endémicas de América Central y del Sur, Israel y otros sitios. Algunas veces, la L. braziliensis se disemina extensamente en la piel y provoca una leishmaniasis cutánea generalizada.
Leishmaniasis cutánea
Leishmaniasis cutánea
© SPRINGER SCIENCE+BUSINESS MEDIA
La leishmaniasis mucosa (espundia) se debe sobre todo a la infección por L. braziliensis, pero en ocasiones por otras especies de Leishmania. Se cree que los parásitos se diseminan desde la lesión cutánea inicial a través de los linfáticos y la sangre hacia los tejidos nasofaríngeos. Los signos y síntomas de la leishmaniasis mucosa generalmente se desarrollan meses o años después de la aparición de la lesión cutánea.
Leishmaniasis mucosa
Leishmaniasis mucosa
IMAGEN CORTESÍA DEL DR. A. CANESE VIA THE PUBLIC HEALTH IMAGE LIBRARY OF THE CENTERS FOR DISEASE CONTROL AND PREVENTION.
La leishmaniasis visceral (kala-azar, fiebre de Dumdum) se debe típicamente a la infección por L. donovani o L. infantum (antes conocida como L. chagasi en Latinoamérica) y se detecta en India, África (en particular, Sudán), las regiones centrales de Asia, la cuenca del Mediterráneo, América del Sur y Central y, con escasa frecuencia, en China. La mayoría de los casos se encuentran en el nordeste de India. Los parásitos se diseminan desde el sitio de la picadura del flebótomo en la piel hacia los ganglios linfáticos regionales, el bazo, el hígado y la médula ósea y causan síntomas sistémicos. Las infecciones subclínicas son inusuales y sólo una proporción minoritaria de los pacientes infectados desarrolla una enfermedad visceral progresiva. La infección sintomática por L. infantum es más frecuente en niños que en adultos. La leishmaniasis visceral es una infección oportunista en pacientes con sida y otras inmunodeficiencias.
Signos y síntomas de la leishmaniasis
En la leishmaniasis cutánea se produce una lesión cutánea de límites netos en el sitio de la picadura del flebótomo, en general durante varias semanas o meses. Después de varias picaduras de vectores infectados o debido a la diseminación metastásica pueden formarse numerosas lesiones. Su aspecto varía. La lesión inicial suele ser una pápula, que aumenta de tamaño lentamente, presenta una úlcera central y adquiere un borde eritematoso sobreelevado donde se concentran los parásitos intracelulares. Las úlceras generalmente son indoloras y no causan síntomas sistémicos, excepto si se sobreinfectan. Las lesiones curan espontáneamente después de varios meses, pero pueden persistir durante años. Las lesiones dejan una cicatriz deprimida semejante a la de una quemadura. La evolución depende de la especie de Leishmania infecciosa y del estado inmunitario del huésped.
La leishmaniasis cutánea difusa, un síndrome poco frecuente, produce lesiones cutáneas nodulares generalizadas parecidas a las de la lepra lepromatosa. Es el resultado de la anergía de la inmunidad celular contra el microorganismo.
Leishmaniasis mucosa debido a L. braziliensis y los microorganismos relacionados suelen comenzar con una o más úlceras cutáneas primarias. La diseminación a la mucosa a través de los vasos linfáticos y el torrente sanguíneo probablemente ocurre en una fase temprana de la infección. Las lesiones cutáneas se curan espontáneamente; pero las lesiones mucosas progresivas pueden no ser evidentes durante meses o años. Por lo general, los pacientes tienen congestión nasal, secreción y dolor. Con el tiempo, la infección puede progresar, dando como resultado la mutilación de la nariz, el paladar, la orofaringe o la cara.
En la leishmaniasis visceral, las manifestaciones clínicas suelen presentarse gradualmente a lo largo de semanas o meses tras la inoculación del parásito, aunque pueden ser agudas. El paciente presenta fiebre irregular, hepatoesplenomegalia, pancitopenia e hipergammaglobulinemia policlonal con inversión del índice albúmina:globulina. Algunos pacientes presentan picos febriles 2 veces al día. Las lesiones cutáneas aparecen solo raramente. La emaciación y la muerte se producen entre varios meses y varios años después en los pacientes con infecciones progresivas. Los individuos con infecciones asintomáticas que se resuelven de manera espontánea y los supervivientes (sometidos a un tratamiento exitoso) adquieren resistencia a nuevos ataques, salvo en presencia de un compromiso de la inmunidad celular (p. ej., por sida). Años después de la infección inicial, pueden producirse recidivas.
La leishmaniasis cutánea posterior a kala-azar (PKDL) puede desarrollarse después del tratamiento de la leishmaniasis visceral en pacientes de Sudán y la India. Se caracteriza por lesiones cutáneas planas o nodulares que contienen muchos parásitos. En los pacientes de Sudán, estas lesiones se desarrollan al final de la terapia o dentro de los 6 meses posteriores y se resuelven en forma espontánea algunos meses a un año más tarde. En pacientes en India y países adyacentes, en general, las lesiones se desarrollan de 1 a 2 años después de que finaliza la terapia y pueden durar muchos años. Las lesiones dérmicas post kala-azar pueden ser un reservorio para la diseminación de la infección en estas áreas.
Diagnóstico de la leishmaniasis
Microscopia óptica de muestras de tejido teñido con Wright-Giemsa o Giemsa, citologías por impronta o aspirados
Títulos de anticuerpos para la leishmaniasis visceral, pero no para la leishmaniasis cutánea o mucosa
Cultivo (se requieren medios especiales)
Pruebas basadas en la reacción en cadena de la polimerasa
Los parásitos suelen ser difíciles de encontrar o aislar en cultivos de biopsias de las lesiones mucosas.
Los microorganismos que producen la leishmaniasis cutánea simple pueden distinguirse de los capaces de generar leishmaniasis mucosa sobre la base del área geográfica de adquisición, pruebas de DNA específicas, o análisis de los parásitos cultivados.
Las pruebas serológicas pueden ser útiles para diagnosticar la leishmaniasis visceral, dado que la mayoría de los pacientes inmunocompetentes con esta patología tienen títulos elevados de anticuerpos contra un antígeno recombinante de leishmania (rk39). Pero los anticuerpos pueden estar ausentes en pacientes con sida y otras inmunodeficiencias. Las pruebas serológicas para anticuerpos contra Leishmania no son de ayuda para el diagnóstico de la leishmaniasis cutánea.
Los ensayos basados en PCR (reacción en cadena de la polimerasa) de material aspirado de la médula ósea, el bazo o los ganglios linfáticos en pacientes con leishmaniasis visceral, o de biopsia, material aspirado o citología por impronta de una lesión cutánea ayudan a diagnosticar la leishmaniasis.
La prueba cutánea de leishmanina que detecta una respuesta de hipersensibilidad de tipo tardío a los antígenos de leishmania no está disponible en los Estados Unidos. Suele ser positiva en la leishmaniasis cutánea y mucosa. pero negativa en la leishmaniasis visceral activa.
Tratamiento de la leishmaniasis
La farmacoterapia depende del síndrome clínico y de otros factores
Para la infección cutánea, tratamiento tópico, inyección de estibogluconato de sodio o paromomicina tópica fuera de los Estados Unidos o terapia de calor o crioterapia
Para el tratamiento sistémico de la leishmaniasis cutánea, mucosa o visceral, anfotericina liposómica IV o miltefosina por vía oral
Alternativamente, anfotericina B desoxicolato IV o antimoniales pentavalentes (estibogluconato de sodio, antimoniato de meglumina) IV o IM si es probable que la infección por las especies de Leishmania sean susceptibles
El tratamiento de la leishmaniasis es complicado. El enfoque terapéutico depende de lo siguiente:
Síndrome clínico
Especies infecciosas de Leishmania
Ubicación geográfica de la adquisición
Probabilidad de susceptibilidad del microorganismo a los fármacos antileishmaniales
Estado inmunitario del huésped
SE desarrollaron recomendaciones detalladas para el tratamiento (1, 2).
Leishmaniasis cutánea
El tratamiento de la leishmaniasis cutánea puede ser tópico o sistémico, dependiendo de la lesión y el microorganismo.
Si una lesión es pequeña, cicatriza espontáneamente y no es causada por especies de Leishmania asociadas con leishmaniasis de la mucosa, puede seguirse de cerca, en lugar de tratarse.
El tratamiento tópico es una opción para las lesiones no complicadas, pequeñas. La inyección intralesional de estibogluconato de sodio se ha utilizado durante muchos años para la leishmaniasis cutánea simple en Europa y Asia; no está disponible actualmente en los Estados Unidos para uso intralesional. Otras opciones tópicas incluyen la terapia de calor, que requiere un sistema especializado para la administración, y la crioterapia; ambas pueden ser dolorosas y son prácticas sólo cuando se usan para el tratamiento de lesiones pequeñas. Además, la paromomicina tópica se utiliza fuera de los Estados Unidos en forma de ungüento que contiene 15% de paromomicina y 12% de cloruro de metilbencetonio en parafina blanca suave.
La terapia sistémica se usa en pacientes con los siguientes elementos:
Infección por L. braziliensis u organismos relacionados asociados con la leishmaniasis de las mucosas
Leishmaniasis cutánea compleja con lesiones múltiples, grandes, diseminadas o desfigurantes
Inmunidad mediada por células comprometida
En los Estados Unidos, las opciones sistémicas incluyen anfotericina B liposomal, miltefosina y desoxicolato de anfotericina B. El estibogluconato de sodio o el antimoniato de meglumina pueden usarse si la infección se adquirió en áreas donde la resistencia al antimonio no es prevalente. La anfotericina B liposomal y el desoxicolato de anfotericina B generalmente se administran en los regímenes utilizados para leishmaniasis visceral.
La miltefosina, que tiene la ventaja de la administración por vía oral, puede ser eficaz para la leishmaniasis cutánea, particularmente cuando es causada por Leishmania braziliensis, Leishmania guyanensis, y Leishmania panamensis. La miltefosina se dosifica según el peso corporal: pacientes de 30 a 44 kg, 50 mg por vía oral 2 veces al día durante 28 días; ≥ 45 kg, 50 mg por vía oral 3 veces al día durante 28 días. Los efectos adversos incluyen náuseas, vómitos, aumento transitorio de las aminotransferasas y vértigo. La miltefosina está contraindicada durante el embarazo; las mujeres en edad fértil que toman este medicamento deben usar medidas efectivas de control de la natalidad.
Los antimoniales pentavalentes (estibogluconato de sodio, antimoniato de meglumina) deben usarse solo si es probable que la infección por una especie de Leishmania sea susceptible. El estibogluconato sodio está disponible en los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) (CDC Drug Service at 404 639-3670). El antimoniato de meglumina (un compuesto de antimonio pentavalente) se utiliza en América Latina. Las dosis de ambos dependen de su contenido de antimonio pentavalente (20 mg/kg por vía intravenosa lenta o por vía intramuscular 1 vez al día durante 20 días). Los efectos adversos incluyen náuseas, vómitos, malestar general, aumento de la amilasa y/o las enzimas hepáticas, y cardiotoxicidad (arritmias, depresión miocárdica, insuficiencia cardíaca, cambios en el electrocardiograma, paro cardíaco). La incidencia de efectos adversos aumenta con la edad. El fármaco se suspende si los pacientes presentan cadiotoxicidad.
Las alternativas incluyen a los azoles (p. ej., fluconazol). El fluconazol en dosis de 200 mg por vía oral 1 vez al día durante 6 semanas suele ser ineficaz, pero se ha informado cierto grado de éxito con dosis diarias más altas en algunas áreas.
La leishmaniasis cutánea generalizada es relativamente resistente al tratamiento.
Leishmaniasis mucosa
El tratamiento óptimo no se definió con precisión.
Estudios recientes sugieren que la anfotericina B liposomal en una dosis acumulada que varía de 20 a 60 mg/kg o miltefosina en dosis según el peso corporal: 30 a 44 kg, 50 mg por vía oral 2 veces al día durante 28 días; ≥ 45 kg, 50 mg por vía oral 3 veces al día durante 28 días, suele ser eficaz, pero los datos son limitados. Los efectos adversos de la miltefosina incluyen náuseas, vómitos, elevaciones transitorias de las aminotransferasas y vértigo; el fármaco está contraindicada durante el embarazo, de modo que las mujeres en edad fértil que toman este medicamento deben usar medidas efectivas de control de la natalidad. En el pasado se usaban antimoniales pentavalentes en América Latina. Otra alternativa es anfotericina B desoxicolato en dosis de 0,5 a 1 mg/kg IV 1,0 vez al día o en días alternos para obtener una dosis total de alrededor de 20 a 45 mg/kg.
Se puede requerir cirugía reconstructora si la leishmaniasis de la mucosa distorsiona en forma macroscópica la nariz o el paladar, pero la cirugía se debe retrasar durante 12 meses después de la quimioterapia exitosa para evitar la pérdida de injertos debido a recaídas.
Leishmaniasis visceral
La anfotericina B liposómica y la miltefosina están aprobados por la FDA (US Food and Drug Administration) para el tratamiento de la leishmaniasis visceral; otros preparados de anfotericina asociada con lípidos podrían ser eficaces pero fueron menos estudiados.
El dosaje de anfotericina B liposómica es
Para pacientes inmunocompetentes: 3 mg/kg IV 1 vez al día durante 5 días y luego 1 vez al día los días 14 y 21 (dosis total de 21 mg/kg)
Para pacientes con sida u otras inmunodeficiencias: 4 mg/kg IV 1 vez al día en los días 1 a 5, 10, 17, 24, 31 y 38 (dosis total de 40 mg/kg)
Puede usarse miltefosina por vía oral, en dosis según el peso corporal: en pacientes entre 30 y 44 kg, 50 mg 2 veces al día durante 28 días o para pacientes con ≥ 45 kg, 50 mg 3 veces al día durante 28 días para tratar pacientes inmunocompetentes que adquirieron L. donovani en la India o áreas adyacentes del sur de Asia, que son > 12 años, pesan > 30 kg, y no están embarazadas o en período de lactancia.
Se pueden usar antimoniales pentavalentes para tratar la leishmaniasis visceral en Latinoamérica u otras áreas del mundo donde la infección no es resistente a estos fármacos; el estibogluconato de sodio puede utilizarse en los Estados Unidos obtenido del servicio de fármacos de los CDC (404-639-3670). La dosificación es de 20 mg/kg (basado en el contenido de antimonio) por vía intravenosa o intramuscular 1 vez al día durante 28 días.
Una alternativa es 1 mg/kg de anfotericina B desoxicolato por vía intravenosa 1 vez al día durante 15 a 20 días o en días alternos durante hasta 8 semanas.
Las recidivas son frecuentes en pacientes con sida y otras inmunodeficiencias. Los fármacos antirretrovirales pueden ayudar a restablecer la función inmunitaria wn los pacientes con sida, reduciendo la probabilidad de recaídas. La profilaxis secundaria con un fármaco antileishmaniásico puede ayudar a prevenir recaídas en pacientes con sida con recuentos de CD4 < 200/mcL.
Los pacientes con leishmaniasis visceral con frecuencia requieren medidas de sostén (p. ej., nutrición adecuada, transfusiones, antibióticos para las infecciones bacterianas secundarias).
Referencias del tratamiento
1. Aronson N, Herwaldt BL, Libman M, et al: Diagnosis and treatment of leishmaniasis: Clinical Practice Guidelines by the Infectious Diseases Society of America (IDSA) and the American Society of Tropical Medicine and Hygiene (ASTMH). Clin Infect Dis 63 (12):e202-e264, 2016. doi: 10.1093/cid/ciw670
2. CDC: Resources for Health Professionals: Treatment.
Prevención de la leishmaniasis
Para la prevención de la leishmaniasis, las siguientes medidas pueden ser útiles:
El tratamiento de la leishmaniasis en un área geográfica donde los seres humanos son reservorio
La reducción de la población de vectores a través de la aplicación de insecticidas residuales (uno que tenga duración prolongada) en sitios donde sea posible la transmisión doméstica
Medidas personales protectoras que incluyen repelentes de insectos sobre la piel expuesta y prendas protectoras
Control de reservorios no humanos
Los viajeros a áreas endémicas deben usar repelentes de insectos con DEET (dietiltoluamida) sobre la piel expuesta. Las pantallas para insectos, los mosquiteros para la cama y las prendas de vestir son más eficaces si se tratan con permetrina, dado que las moscas diminutas de la arena pueden penetrar las barreras mecánicas.
Hasta el momento, no se ha desarrollado una vacuna.
Conceptos clave
La leishmaniasis está diseminada por todo el mundo, y se transmite por las picaduras de tábanos.
Los parásitos pueden permanecer localizados en la piel (leishmaniasis cutánea), extenderse a la mucosa (leishmaniasis mucosa), o diseminarse al hígado, el bazo y la médula ósea (leishmaniasis visceral).
Diagnostique mediante frotis con tinción de Wright-Giemsa o Giemsa, cultivos, o ensayos basados en PCR (polymerase chain reaction); las pruebas serológicas pueden ayudar a diagnosticar la leishmaniasis visceral en pacientes inmunocompetentes, pero no son útiles en pacientes con sida o con leishmaniasis cutánea o mucosa.
Tratar las lesiones cutáneas pequeñas, no complicadas con calor aplicado localmente o crioterapia o, fuera de los Estados Unidos, con paromomicina tópica o estibogluconato sódico intralesional.
Las opciones de tratamiento sistémico para la leishmaniasis cutánea compleja, la leishmaniasis de la mucosa y la leishmaniasis visceral incluyen anfotericina B liposomal, miltefosina y anfotericina B desoxicolato; el estibogluconato de sodio o el antimoniato de meglumina se pueden usar si la infección se adquiere en áreas donde es probable que las especies infecciosas de Leishmania sean susceptibles.
La resistencia a los medicamentos antimoniales es frecuente en India y países adyacentes y está surgiendo en otras áreas.
Más información
CDC: Resources for health professionals: Leishmaniasis
MMS para la leishmaniosis canina | Protocolo + Tratamiento
27 mayo 2020by Adán | Asesor Dieta BARF111
https://recetasbarf.com/wp-content/uploads/2020/05/MMS-como-tratamiento-de-la-leishmaniosis-canina.png
¡Hola Barferos, bienvenidos a Recetas Barf! Me hubiese gustado no escribir esta entrada, al menos, por los motivos que me han llevado a escribirla. Resulta que uno de mis perros, Goku, fue diagnosticado ayer de leishmania (leishmaniosis canina) tras acudir al veterinario por presentar cojera leve.
Tras conocer y experimentar los beneficios del dióxido de cloro a nivel personal, hemos decidido tratar la leishmaniasis con MMS; por lo que, en esta entrada os contaré qué protocolo hemos comenzado a utilizar, así como la forma y modo de administración que vamos a llevar a cabo durante las próximas semanas.
También contaros, que todos nuestros perros son alimentados con Dieta Barf; algo que beneficia, sin duda, el estado de salud de animales afectados por leishmania. Comparto con ustedes el menú barf que hemos preparado hoy: arroz con hígaditos, caparazón de pollo, zanahoria, yogurt y huevo. En casos de malestar intestinal, también puede ser efectiva una dieta blanda para perros hasta que el animal recupere el apetito.
Perro con leishmaniosis alimentado con Barf-3
Perro con leishmaniosis alimentado con Barf-2
Perro con leishmaniosis alimentado con Barf-4
Perro con leishmaniosis alimentado con Barf
Perro con leishmaniosis alimentado con dieta barf
¿Qué te cuento por aquí? [ver]
galasturhunde
Aparición de la leishmaniosis
Para poneros en situación, mi perro llevaba una semana lamiéndose las patas y con una aparición de heridas en el hocico. Debido a que es un cruce con bull terrier y partes de su cuerpo son blancas e incluso carentes de pelo, mi marido y yo achacamos los síntomas al sol o algún tipo de alergia cutánea; pero, al comprobar que comenzó a mostrar cojera, decidimos llevarlo de inmediato a nuestra veterinaria de confianza.
Nada más llegar, los compañeros de la clínica observaron algunos aspectos que para nosotros pasaron desapercibidos:
Caída de pelo alrededor de los ojos.
Segregación supurante de color verdoso en los ojos.
Uñas frágiles y anormalmente alargadas.
Todo ello, sumado a la cojera, hizo que decidieran hacer un test de leishmania a mi pequeño, el cual, dio positivo en apenas un par de minutos. He aquí algunas fotos de nuestro querido Goku:
naturalwil
Perro con leishmaniosis canina
Perro con leishmaniosis canina 2
Perro con leishmaniosis canina 4
Perro con leishmaniosis canina 3
Imágenes de Goku (perro diagnosticado de Leishmaniosis)
Remedios naturales para la leishmaniosis canina
Cierto es, que para no pillaros los dedos, deciros que lo más recomendable es que llevéis al perro al veterinario y sigáis el tratamiento que os indique. Estas terapias deberán ser utilizadas de manera complementaria bajo vuestro propio criterio:
Dejar el pienso aparte y comenzar a administrar una dieta natural baja en fósforo, moderada en proteínas y sin aditivos químicos, ya saben que la leishmania puede tocar los riñones. Consulta con tu veterinario holístico cuál es la mejor dieta para tu peludo.
Hacer uso de suplementos como el aceite de salmón o agregar pescado azúl cocinado un par de veces en semana en su dieta. Esto le dará un aporte de Omega 3 interesante, le ayudará a reducir la inflamación.
Incluir golden paste en su dieta será también interesante, es otro antiinflamatorio que subirá sus defensas.
La homeopatía puede resultar también ser un buen método para mejorar el estado de un peludo con leishmaniasis. Pueden ver este estudio.
Para una pronta recuperación de los fatídicos síntomas de la leishmania, se recomienda agregar en la dieta las vitaminas A, C y E.
Las flores de Bach parecen ser un remedio natural contra la leishmania muy interesante, según este extenso artículo de una web de curación holística para mascotas: las flores de Bach Olive y Gorse.
El dióxido de cloro parece ser bastante efectivo a corto plazo para redimir el efecto de la leishmania. A continuación hablaremos más referente a este remedio natural y os expondremos un caso real.
¿Cura el MMS la leishmania?
MMS como tratamiento de la leishmaniosis canina
MMS como tratamiento de la leishmaniosis canina
Lo cierto es que, pese a la aplastante persecución que pretende derrotar al MMS, hay muchísimos testimonios que aún no han podido ser callados, por eso te cuento mi argumento veraz de que se puede usar MMS en perros.
Para aquellos que andáis un poco perdidos, comentaros que la efectividad del MMS o dióxido de cloro lleva años intentando ser ocultada por gobiernos, grandes coorporaciones y farmacéuticas, hecho que nos lleva a plantearnos cuánto daño haría esta sustancia a los intereses económicos de la podrida cúspide.
La gran mayoría de los medios de desinformación comunicación actuales intentan confundir a la población sembrando el miedo hacia un producto que equiparan, falsamente, con la lejía; pero, poco a poco se empieza a ver algo de luz entre tanta oscuridad.
Comparto con ustedes una reciente entrevista a Andreas Kalcker en relación al funcionamiento del MMS. Os recomiendo encarecidamente que lo veáis para conocer un poco más sobre qué es y cómo actúa el dióxido de cloro en la sangre: https://www.facebook.com/albexto/videos/1020463288349377/
A continuación, os dejo dos enlaces a testimonios directos de cura de la leishmaniosis canina con MMS. Más abajo os explico el protocolo para la leishmania.
Testimonio real sobre la curación de la leishmaniosis con MMS
Protocolo MMS para la Leishmania (Leishmaniosis canina)
Y ahora vamos, quizá, al punto más interesante de este artículo: ¿qué protocolo MMS utilizar para curar a un perro de Leishmaniosis? Pues bien, he podido encontrar dos protocolos que parecen ser efectivos:
8 tomas al día de 2 gotas (por cada 25kg de peso del animal) activadas en 25 ml de agua.
Protocolo B (con consideraciones).
Con Goku, vamos a utilizar el protocolo B o Básico (antiguo protocolo 1000), teniendo en cuenta algunas consideraciones importantes que os detallo más adelante. Nuestra decisión se basa en que queremos comenzar a suministrar MMS de menos a más, para de esta forma, comprobar cómo va tolerando las tomas nuestra mascota.
El protocolo B o protocolo 1000 consiste en la toma progresiva de MMS hasta alcanzar la dosis de 3 gotas activadas por cada toma. Sin embargo, es importante tener en cuenta las reacciones del animal antes de incrementar la dosis hasta el máximo permitido.
El MMS que yo utilizo es el que combina clorito de sodio con ácido clorhídrico (HCL) al 4%.
Mi perro pesa unos 25 Kg, por lo que mi idea es alcanzar una dosis de 2 gotas activadas de MMS por toma, en 8 tomas diarias; en principio, no me planteo subir a 3 gotas. Ten en cuenta que si tu perro pesa 13 kilos, la cantidad deberá ser 1 gota activada por toma. No obstante, no se recomienda superar las 3 gotas por toma por cada 25 Kg de peso.
Es importante no superar las 3 gotas de MMS por toma por cada 25 Kg de peso del animal.
Recomendaciones de administración
Tratamiento para la Leishmaniosis con MMS en animales infectados
Cómo dar las tomas de MMS a un perro con leishmaniosis
Cómo dar las tomas de MMS a un perro con leishmaniosis
A continuación, os muestro el tratamiento que vamos a aplicar a Goku. Estamos documentando todo el proceso para poder aportar nuestro grano de arena a personas interesadas en el tratamiento de leishmania con MMS.
Vamos a considerar que para un perro de 25 kg de peso la dosis de mantenimiento adecuada será de 16 gotas activadas de MMS al día, lo que se traduce en 8 tomas de 2 gotas activadas cada una.
Teniendo esto en cuenta, paso a contaros cómo introduciremos progresivamente el tratamiento con dióxido de cloro al animal:
6 gotas activadas al día, diluidas en 200 ml de agua; a tomar en 8 tomas de 25 ml (durante tres días consecutivos).
10 gotas activadas al día, diluidas en 200 ml de agua; a tomar en 8 tomas de 25 ml (durante tres días consecutivos).
18 gotas activadas al día, diluidas en 200 ml de agua; a tomar en 8 tomas de 25 ml (durante el resto de días que dure el tratamiento).
La duración del tratamiento con MMS dependerá del progreso del animal. Normalmente, en unas semanas habrá muestras de mejoría parcial o total.
En cuanto a la forma de administrar las tomas de MMS, dependerá de la actitud del perro. Lo ideal, es que ofrezcas a tu perro los 25 ml de toma en un recipiente y él solito se lo beba, pero esto no sucede en todos los casos.
La mejor opción para la mayoría de los perros, será dar la dosis en boca con la ayuda de una jeringa grande; así lo estamos haciendo con Goku.
Espero que nuestra experiencia con el tratamiento de la leishmania con MMS pueda serviros de ayuda. Os mantendremos informados de la evolución de nuestro perro, deseando que pueda negativizar la enfermedad tan pronto como sea posible.
Aunque tenemos pendiente subir más vídeos de Goku, pueden ver aquí lo bien que se ha puesto
Te recordamos que esta entrada no pretende sustituir los consejos y la medicación de los profesionales veterinarios. Esto es solo nuestra experiencia personal con el uso del MMS para curar la leishmaniosis canina.
Comida para un perro con leishmania
Además de seguir un tratamiento contra la leishmania, sea cual sea, es importante retirar el pienso seco de inmediato, ya que este es una fuente de toxinas que les fastidia bastante. Para ello recomendamos hacer uso de una dieta natural que es perfecta para perros con leishmania, como la dieta BARF sin agregar huesos carnosos en exceso, y aportando el calcio con citrato de calcio (que eso calcio sin fósforo), ya que el fósforo se depura en los riñones. Encontramos marcas que nos ofrecen menús bajos en fósforo, como por ejemplo, este menú deshidratado de Naturalwil.
¿Cuál es la ESPERANZA de VIDA de un perro con LEISHMANIA?
4 octubre 2021by Adán | Asesor Dieta BARF0
Hola a todos, si estás por aquí es probable que tu perro haya sido picado por un mosquito que contenía el parásito de la leishmania canina, es normal tener preocupación y miedo, a mi también me ocurrió al principio, cuando GOKU, mi perro, un bull terrier cruzado con pastor alemán, comenzó a tener unos síntomas un tanto extraños que fueron confirmados como leishmaniosis por la veterinaria y después por un test.
¡NUNCA sacrificar un perro con LEISHMANIA! Pueden leer más sobre GOKU y lo que hicimos para mejorar su calidad de vida
Ya va a hacer más de un año y medio que GOKU está recuperándose de la leishmania gracias a la alimentación natural: dieta barf, cocinada y suplementos. Que conste que no se insta a nadie que haga lo que yo he hecho, solo cuento mi experiencia, y adjunto vídeos e información del fantástico estado de salud de un perro con leishmania que no toma el «tratamiento oficial».
Tienen por aquí una lista de reproducción con ideas de alimentos que pueden darle a su perro con leishmania para que su organismo esté más fuerte y mejor nutrido.
Existen informes de que tomando Alopurinol y Glucantime los perros viven durante muchos años, no existen informes de que combinar una alimentación natural con estos medicamentos sea negativo, por lo que, su perro se lo agradecerá. Si que es cierto que estas medicaciones de farmacia pueden causar efectos secundarios graves, que unos suplementos alimenticios depurativos y antiinflamatorios, tales como por ejemplo la pasta dorada o golden paste pueden reducir con alta efectividad dichos riesgos.
Así que tranquilo/tranquila, tu perro muy probablemente siga adelante siendo constante con el tratamiento durante muchos muchos años.
Desde RECETASBARF.com les mostramos nuestro apoyo.
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